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"El Alcohol puede Destruir tu Vida"
Yo soy Alberto –mi historia, es un hecho verdadero y te puede pasar a ti. Empecé a beber a la edad de 15 años, mi primera borrachera fue con un vaso de vodka y jugo de tomate. El efecto que tuve fue que el alcohol en ese momento me dio seguridad y me hizo diferente, por lo que me encantó. Iba a las fiestas de mi escuela, todos los fines de semana, me bebía hasta un litro de ron. Yo era feliz, ya que era gracioso hasta mi timidez por hablarles a las mujeres desapareció y me empecé a llevar con la gente más popular de mi colonia y escuela. No sé como lo logré, pero ingresé a la universidad, para ese entonces las borracheras ya no eran sólo los fines de semana si no tres o cuatro veces a la semana. Tuve suerte y conseguí un buen trabajo y por consiguiente, buen dinero. Por lo que entonces bebía casi a diario, pero mis actitudes ya no eran tan graciosas. Empecé a descuidar mi trabajo y escuela hasta que los perdí. No me quedó nada, ni la dignidad, tuve que salir a robar para satisfacer mi alcoholismo. Con la ayuda de las personas que todavía estaban conmigo pude poner un negocio y dejé de robar; el negocio funcionaba bien. Pero entonces ya bebía todo el día; para mi desgracia, unos malos amigos, me dieron cocaína, ya no podía parar y me volví muy agresivo. Por dentro yo quería detenerme pero no podía, hasta que un día le imploré a Dios que me ayudara a quitar este sufrimiento y puso en mi camino a un grupo de Alcohólicos Anónimos. Milagrosamente Dios me quitó la obsesión por el alcohol y la cocaína. He aprendido a conocerme y vivir la vida. Mi negocio es estable y estoy recuperando a la mujer que amo. Ojalá esta experiencia le sirva a todos los que ahorita están sufriendo como yo, pero que gracias a Dios, ahora estoy libre del infierno de las drogas y el alcohol. |
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Los doce pasos de alcohólicos anónimos
l. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos al convencimiento de que un Poder Superior podría devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
4. Sin temor, hacemos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.
7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible, el daño causado, excepto cuando el hacerlo implica perjuicio para ellos o para otros.
l0. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
ll. Buscamos a través de la oración y la meditación, mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
l2. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos Pasos, tratamos de llevar este mensaje a otros alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.
Si desea acudir a un grupo de alcohólicos anónimos
puede llamar (714)-541-7225, (951)-695-1535 y (323) 936-4343. |
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